El CONCETO
La verdad es que cuando diseñé estas FRAGOCASAS, mis profesores me atiborraron la cabeza de conceptos relacionados con la sostenibilidad, y muchos de mis compañeros se plantearon que lo mas oportuno era la vuelta a la era de las cavernas, casas de barro y caña de bambú y todos a cazar con lanzas.
Otros desarrollaron conceptos abstractos que mi PRIMARIA mente no era capaz de asimilar.
Cada cabeza es un mundo y la mía creó un concepto de sostenibilidad muy básico que se basa en una secuencia de pequeños pasos que van desde la escala mas pequeña hasta las mas grande y que tocan todos los palos de nuestra sociedad, tan global y compleja, así que entendí que mi labor como salvamundos era la de desarrollar una de esas millones de situaciones posibles que deberían darse para que nosotros, pobres pecadores, lo logremos.
EL PLANTEAMIENTO:
Una visita al punto limpio local de Majadahonda me bastó para ver lo que tenía al alcance de mi mano en mi casa y no veía tan claro.
Tiramos la casa por la ventana sin saberlo, y generamos una bestialidad de residuos sin plantearnos si podríamos haber dado una nueva vuelta de tuerca para reconvertirlos en algo útil. Y además,hoy por hoy, los productores potencian esa actitud generando objetos efímeros y a ser posible, no reutilizables.
Una segunda excursión, dominguera y simpática fue definitiva para elegir cuál de esos millones de caminos debía tomar para realizar mi pequeño acto salvamundos. Un soleado Domingo de primavera, cogí mi coche y me fui al desguace mas grande de Europa, Desguaces la Torre.
Desguaces LATORRE es una Mega Superficie petada de coches amontonados en la que se desmontan piezas para reutilizar en otros coches gemelos a los ya desguazados. Aquellos que son definitivamente desguazados siguen un proceso de eliminación de líquidos contaminantes, extracción de piezas reutilizables (que serán catalogadas para su reventa en el mismo desguace) y posterior aplastamiento de la chapa, que podrá ser reutilizada en la fabricación de nuevos vehículos.
Antes de ir a los desguaces LATORRE, yo pensaba que me encontraría un cementerio de coches, y lo que ahí había era más bien un centro de gestión de los mismos, donde parejas de inmigrantes, en las que la mujer se engalanaba como para ir a misa, y el hombre se vestía el kimono del mecánico, pasaban agradablemente la mañana del domingo. Ellas paseando y haciéndose ver, incluso, a veces, encontrándose a amigas en la misma situación. Ellos, peleando respetuosamente por los despieces que aun quedaban intactos en os coches del gran solar, y alrededor de todo esto, niños jugando a que conducen coches o a que los arreglan.
Entre tanta sorpresa, me encontré un bello escenario digno de película retrofuturista en el que destacaban filas de furgonetas de transporte de gran formato.
Pensé que tantas furgonetas, con estructuras tan definidas, merecían ser macladas unas con otras para intentar generar un espacio habitable.
Mi idea no era ninguna novedad, pues miles de Hippie-vans han funcionado como tales, véanse ejemplos como la Wolksvagen California.
Yo me limité a aportar una nueva visión a esos precedentes: "el empleo de estructuras ya desestimadas para un posible uso y a la espera de un funeral"
Así, imaginé mucho mas que lo que luego resolví a diseñar. Pensé en un supersistema de gestión de residuos que no solo plantease su reciclaje químico, sino también conceptual. Grandes centros de recogida y reconcepción de los mismos elementos. Grandes Almacenes de elementos constructivos alternativos que pudiesen trabajar en combinación con otros y por sí solos, pero que almacenados, catalogados y a la vista de las mentes creativas, pidieran tener una nueva vida en vez de esperar en un solar meses o años a ser definitivamente desmanteladas.
De ahí, me quedé solo con que las furgonetas son unas estructuras de relativa capacidad portante, prediseñadas y MODULADAS, así que en un primer paso dediqué mis esfuerzos a configurar posibles espacios domésticos basados en ellas.
De ahí el resultado mostrado. Luego llegaría un segundo proceso de búsqueda de una solución constructiva para lo propuesto, que llegaría tiempo después, gracias a la colaboración de mi amiga Fátima Martín.
Hoy, de ese proyecto, queda un agradable recuerdo, y la espera de que algún día me comuniquen la publicación del mismo en el libro de ACTAR, The Self Fab House.
bla bla bla......
